En aquests darrers mesos, Carles Cordón ha visitat dos cops Barcelona. L'oncòleg i orgullós calellenc pronunciava a principis de mes una conferència sobre "Avenços en el diagnòstic i pronòstic del càncer" a la seu de la Reial Acadèmia de la Medicina de Catalunya, on se'l va nomenar Acadèmic d'Honor. Setmanes abans, i al Paranimf de la Universitat de Barcelona (UB), era investit Doctor Honoris Causa. L'Ajuntament de Calella li acaba de concedir la Medalla d'Or de la Ciutat.
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L'oncòleg calellenc Carles Cordón Cardó és l'últim Medalla d'Or de la Ciutat de Calella. Així ho va acordar per unanimitat l'Ajuntament de Calella en el darrer ple municipal. En els propers mesos, el prestigiós investigador visitarà la seva ciutat natal per rebre en persona la màxima distinció que pot atorgar el consitori calellenc. Durant la seva última visita a Catalunya, el 3 de març, Cordón va concedir una entrevista a la periodista Àngels Gallardo, d'El Periódico de Catalunya. Aquí la reprodueixo:
i Carles Cordón: "El cáncer es distinto a todo lo que se creía hasta ahora".
EL PERIÓDICO. 3/3/2007. ÀNGELS GALLARDO. Recurre al término, muy neoyorquino, de serendipity (feliz coincidencia o chiripa) al explicar que en este viaje a España ha sido nombrado miembro de honor de la Acadèmia de Medicina de Barcelona y, además, ha cumplido 50 años. Vive en Nueva York (EEUU) desde 1979 y durante 24 años ha dirigido el área de anatomía patológica del centro de cáncer más especializado de norteamérica, el Memorial Sloan Kettering. Ser anatomopatólogo equivale a diseccionar en minúsculas moléculas los tumores, hasta descifrar el origen, edad e intenciones de las células cancerosas. Con toda esa sabiduría acaba de firmar su incorporación como vicedirector del Hospital Herbert Irving, adscrito a la Universidad de Columbia, de Nueva York, el departamento oncológico más grande de EEUU.
-¿Qué lo lleva a Columbia?
-Voy a hacer investigación traslacional, es decir, estudios cuyos resultados pueden ser aplicados de inmediato en los enfermos. Y llego con una hipótesis de trabajo de la que ya existen pruebas de verosimilitud: el cáncer es una enfermedad de las células madre adultas que todos tenemos, esas que deben reparar los tejidos cuando alguien sufre una infección, una inflamación o fuma y bebe alcohol.
-¿El cáncer no se inicia en una célula madura que se equivoca?
-Según mi hipótesis, no. El cáncer es algo distinto a todo lo que se creía hasta ahora. Es una enfermedad totalmente diferente. Siempre se ha pensado que surgía de células maduras y cansadas que actuaban en solitario, una especie de francotiradores enloquecidos, pero hemos visto que no es así: el cáncer lo originan comandos de células madre recién surgidas de la médula ósea o del miocardio, jóvenes, fuertes y muy bien organizadas. No parte de una célula que se olvida de cómo funcionar, sino de unas recién nacidas que hacen faltas de ortografía gravísimas.
-¿Cómo falla una célula tan nueva y por qué se hace maligna?
-Las células madre son los bomberos de todos los fuegos infecciosos que sufre el cuerpo, pero suelen encontrarse con incendios tan repetidos y difíciles de eliminar que ellas mismas acaban contaminadas y sufren mutaciones. El bombero se convierte en el agresor.
-¿Por qué hay más cánceres en unos órganos que en otros?
-Los tejidos en los que hay más renovación celular o los que reciben insultos constantes del individuo son los más afectados. El cáncer más frecuente en todo el mundo es el de piel, que es la zona del cuerpo más expuesta al sol. Las células madre de un pescador o un campesino están constantemente acudiendo a un bosque en llamas y, en algún momento, se alteran. Lo mismo ocurre con el pulmón de un fumador.
-¿Dice que nos insultamos?
-Así es. Más del 80% de los cánceres tienen su raíz en insultos tóxicos que podríamos evitar: surgen de nuestra propia falta de respeto hacia la integridad humana. El tabaquismo, las dietas grasas, las inflamaciones crónicas descuidadas y la poca disciplina del individuo con su propia salud son los responsables.
-¿Tener una infección es un riesgo de sufrir cáncer?
-El cáncer no aparece en un tejido perfecto y sin mácula. El de cérvix surge de una infección vírica previa y lo mismo ocurre con el de hígado. Las gastritis crónicas causadas por la bacteria hellicobacter pillory o las colitis ulcerosas son riesgos de sufrir un cáncer de estómago. El de colon aparece en un tejido en constante renovación, como es el intestino. En todas esas situaciones, las células madre son requeridas para restaurar el tejido dañado o gastado.
-¿Este paradigma obligará a cambiar el tratamiento del cáncer?
-Las terapias deberían incorporar el concepto de que si matamos solo a la expansión de tumor –como se hace con la quimioterapia y radioterapia convencionales– y no tocamos el foco de origen, el cáncer volverá a salir. Antes, hemos de aprender a localizar las reservas de células madre.
-¿Puede dar el cáncer un vuelco similar al que experimentó la lucha contra las infecciones en el siglo pasado, con los antibióticos?
-Con algunos tumores ya está pasando, y no todas las infecciones están eliminadas. Cuando damos con el talón de Aquiles de un cáncer –y todos lo tienen–, lo curamos. Utilizando cisplatino contra las células madre del tumor de testículo cortamos, además de su expansión, el nido donde se inició, y el enfermo se cura. El imatinib (Gleevec) ataca la primera mutación celular que da lugar a algunas leucemias, y se curan.
-¿Cuántos errores celulares dar lugar a un cáncer?
-Un mínimo de dos: tiene que equivocarse la célula que acelera la mutación maligna –el oncogén– y deben fallar los genes encargados de acabar con los oncogenes. Si en un coche fallan los frenos y el acelerador a la vez se produce el accidente. Esa primera célula cancerosa se hace inmortal pero aún ha de aprender a invadir otros órganos y a hacer metástasis, a circular por el cuerpo sin ser vista por el sistema inmunológico. Para que esas tres fases sucedan –que son la causa de los cánceres difíciles–, son necesarias ocho o 10 mutaciones simultáneas.